Deberíamos lamentar, no celebrar, el hallazgo de nuevos depósitos de petróleo, carbón o gas

03 de Agosto 2019

Por: César Rodríguez Garavito

La crisis climática es la gran historia de nuestros tiempos. Es la historia que envuelve a todas las demás, porque toda la vida humana —la política, la economía, la cultura— sucede dentro de la bola azul que habitamos y que ahora, desequilibrada por las toneladas de carbono que emitimos, va dando tumbos entre olas de calor, inundaciones, incendios, huracanes y sequías, con una velocidad y una frecuencia sin precedentes que pone en riesgo nuestra supervivencia.

Por eso, por ser total, es una historia difícil de contar, como lo escribió David Wallace-Wells, el periodista que mejor la ha narrado, en ese libro tan revelador como aterrador que es El planeta inhabitable. Por eso también la forma como la cuentan los narradores profesionales —periodistas, políticos, analistas, columnistas— está llena de contradicciones que hay que comenzar a despejar si queremos entender la escala y la urgencia de la crisis.

Los medios cuentan historias tan contradictorias que rayan en la esquizofrenia. De un lado, las secciones de negocios de periódicos, emisoras y noticieros celebran los hallazgos de nuevos pozos petroleros y la subida de las acciones de las empresas que los explotan. Basta ver la vuelta olímpica que dio ayer por los medios el gerente de Ecopetrol tras anunciar que la compañía invertiría en un proyecto de fracking in Texas, como preludio a lo que busca hacer en Colombia. El lenguaje de los periodistas de negocios es calcado de sus colegas deportivos: Ecopetrol “entra en las grandes ligas del fracking”; las acciones de la empresa “repuntan” con la noticia.

De otro lado, las secciones ambientales de los mismos medios reportan las conclusiones de los científicos: si queremos desacelerar la crisis climática y evitar los escenarios más catastróficos que vendrán con un calentamiento de 2 °C, no sólo hay que dejar de abrir nuevos yacimientos como los que busca Ecopetrol, sino también dejar bajo la tierra 80 % del carbón, 66 % del petróleo y 50 % del gas que están en las reservas ya descubiertas.

La misma contradicción es evidente en la política, incluso entre los progresistas que prenden las alarmas sobre la crisis climática mientras promueven o reciben como buenas noticias el aumento de la producción de combustibles fósiles. Así lo hizo Obama en EE. UU. y lo está haciendo Trudeau en Canadá. Y así lo hacen aún muchos líderes de partidos “verdes” en América Latina y otras regiones.

Notar y darle fin a esa esquizofrenia es lo que piden con razón movimientos como el de las huelgas estudiantiles contra la crisis climática y organizaciones como Extinction Rebellion y 350.org. También lo piden muchas empresas, fondos de inversión y universidades que están retirando sus inversiones de compañías de combustibles fósiles, como lo ha pedido incluso el Fondo de la Familia Rockefeller, proveniente de una fortuna hecha quemando petróleo.

A la luz de la ciencia y del sufrimiento que ya está causando la crisis climática, noticias como las de Ecopetrol no deberían ser celebradas, sino lamentadas. Ojalá lo hagan los medios y los políticos verdes.

https://www.elespectador.com/opinion/deberiamos-lamentar-no-celebrar-el-hallazgo-de-nuevos-depositos-de-petroleo-carbon-o-gas-columna-873926

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