El Congreso de los EEUU quiere llamar a declarar a varios trabajadores de Boeing.

13 de Septiembre 2019

El Congreso estadounidense pidió este jueves al presidente ejecutivo de Boeing, Dennis Muilenburg, que pusiera a su disposición a varios empleados para declarar como parte de la investigación que está llevando a cabo sobre el diseño, desarrollo y certificación de aviones 737 MAX, según infoma la agencia Reuters.

El presidente de la Comisión de Transportes de la Cámara de Representantes, Peter DeFazio, y el representante Rick Larsen, que preside la Subcomisión de Aviación, dijeron en un comunicado que, si bien Boeing ha proporcionado documentos sustanciales y ha compartido la perspectiva de la alta gerencia, “es importante para la investigación de la Comisión escuchar a empleados relevantes de Boeing“.

El pasado mes de abril, como publicó este diario, trabajadores de una planta de producción del Boeing 787 Dreamliner en Carolina del Sur se quejaron de una fabricación defectuosa y presiones para no denunciar los defectos, según un demoledor informe hecho público por el diario norteamericano The New York Times.

También a primeros del pasado mes de julio, la agencia Bloomberg publicó que el software del B737 MAX fue subcontratado a ingenieros a nueve dólares la hora. Un ex ingeniero de software de Boeing que trabajaba en un grupo de pruebas de vuelo que apoyaba al 737 MAX, dijo que en las oficinas frente al Boeing Field de Seattle, recién graduados universitarios empleados por el desarrollador de software indio HCL Technologies Ltd. ocupaban varias filas de escritorios.

Una revisión por parte de The New York Times de cientos de páginas de correos electrónicos internos, documentos corporativos y registros federales, así como entrevistas con más de una docena de empleados actuales y anteriores del constructor aeronáutico norteamericano, “revela una cultura que a menudo valora la velocidad de producción sobre la calidad. Al enfrentar largos retrasos en la fabricación, Boeing impulsó a su fuerza laboral para que produjera rápidamente los Dreamliners, a veces ignorando los problemas planteados por los empleados”, señaló el mencionado periódico.

La Comisión de Transportes planea otra audiencia de Boeing en las próximas semanas y previamente ha solicitado a los denunciantes que presentaran cualquier información sobre el desarrollo del avión. Boeing ha proporcionado más de 300.000 páginas de documentos.

Según Reuters, Boeing está “profundamente decepcionado por el hecho de que la Comisión haya elegido liberar correspondencia privada dada nuestra amplia cooperación hasta la fecha. Seguiremos siendo transparentes y receptivos a la Comisión”.

Los fiscales federales con ayuda del FBI, el inspector general del Departamento de Transporte y otras instituciones norteamericanas están investigando el B737 MAX y cómo la Administración Federal de Aviación (FAA) certifica los nuevos aviones.

Por Actualidad Aeroespacial

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